Si tú supieras cuanto te quiero, cuantas veces me dan ganas de acercarme a tí, de decirte cuanto te quiero, de abrazarte, de besarte... Pero algo me impide. De que te alejes de mi para siempre, y de que nunca más me hables. Así que, mejor me conformo con verte todos los días, de saludarte, de que al menos me mires, de hablarte aun que sea de alguna tontería. Cuando te veo hablando con otra, los celos me comen por dentro, deseando que acabase ya esta pesadilla que estoy viendo. Muchas veces, me pongo a pensar, ¿por qué he conocido a esa persona? ¿por qué le quiero tanto? ¿Por qué me hace tan feliz con tan solo hablar con él? ¿Por qué,por qué?...
Solo sé, que te quiero y nada ni nadie me impedirá que deje de quererte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario