sábado, 8 de octubre de 2011

Yo escogí enamorarme de ti. La primera vez que te bese nuestros dientes se rozaron por una milésima de segundo. Fue increíble.
La hora exacta de ese beso eran las nueve y diez, y quite la pila del reloj para que se quedase la hora detenida para siempre, parada. El minuto exacto en el que me besaste está metido en el reloj, para siempre. Y ya nunca sé qué hora es, pero me da igual. Y desde entonces miro constantemente el reloj.
te amo

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