miércoles, 19 de octubre de 2011

tú y solo tú

Un dia normal. Yo estaba en mi casa sola, y aproveché esa soledad para encender la radio y poner algunos de esos discos antiguos guardados en el mueble de al lado del sofá . Pulsé el botón y me acomodé en el sofá dejándome seducir por cada canción, que sin poder evitarlo me transportaba al pasado haciéndome recordar episodios de cuando yo era pequeña. La nostalgia invadía cada rincón de mi cuerpo, haciendo que, inevitablemente, el dolor saliera de mi interior a modo de pequeños escalofríos y llanto. Pero todo cambió cuando sonó la puerta. Me levanté del sofá con un leve salto y me dirigí hacia la puerta. Y cuando la abrí, apareciste tú. No avisaste, por lo cual, me pilló por sorpresa tu visita, pero me agradó. Por la expresión que pusiste al verme, caí en la cuenta de que habías notado que posteriormente había llorado. Agaché la cabeza y con la mano intenté eliminar el rastro que habían dejado mis lágrimas, después te miré a los ojos y sonreí falsamente. Aún recuerdo a la perfección las palabras que me dedicaste:
- Tranquila, yo siempre estaré contigo. No llores más.
Y sin más dilación, me besaste mientras me agarrabas de la cintura. Notar que estaba tan cerca de ti hizo que me sintiera mejor, y mi estado de ánimo cambió bruscamente.
Cada día me sorprendes más. Haces que mi vida no sea tan dura. Haces que cada día me levante con una sonrisa. Cuando el cielo está cubierto por unas espesas nubes grises, con solo hacer acto de presencia, provocas que aparezca en el cielo un rayo de sol de entre ellas iluminando cada rincón de la ciudad. Solo tú sabes hacerlo. Tú y solo tú .

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