Como de aquí a Júpiter. Como si tuviera que estar en plena Antártida en tirantes, en el último pico gritando que te amo, y que no puedo hacer otra cosa más que amarte. Esa palabra adsurda de cinco letras que retumba en mi cabeza, que jamás había creído en su existencia y que haste que llegastes tú a demostrarme que estaba equivocada, no existía en mi diccionario. La palabra amor para mi jamás había existido, pero tú rompistes todos mis esquemas, todas mis hojas de mi destino. Hicistes que una niña como yo cambiase esa forma de ver a un sentimiento que, pienso que es el más fuerte que cualquier ser humano podría sentir. Da igual el orden, da igual todo. Da igual si somos tú y yo, o yo y tú, el simple echo que me lleva a plantearme que el amor existe, es tu nombre. Eres tú.

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