lunes, 16 de abril de 2012

Y justo entonces, vuelves a recordar cada momento a la perfección y sientes así sin más como si se te clavaran millones de cuchillos en el pecho, sientes el dolor cada vez más fuerte, y las ganas de llorar cada vez más cerca, pero tampoco se trata de eso, se trata de seguir como siempre y aunque tú misma sepas que nunca has estado peor, secarte las lágrimas, fingir una sonrisa y ser capaz de decir: soy fuerte, a pesar de todo, estoy bien.

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